viernes, 17 de abril de 2009

Encuentro

Al salir ella de su habitual y hábil lugar,

apareció, ahí,

ahí estaba él esperando,

en la esquina aquella

donde cada día transita cada uno en forma separada,

nunca juntos.


Caminaron, no mucho, pero bastante.

Él se entregó a la conducción de las manos de ella.

Ambos nerviosos,

ella habla, habla, es inevitable.


Cada vez que se propone no hacerlo,

parece que más habla.

Él escucha, paciente,

con la mirada clavada en ella,

algo consigue hablar,

pero no todo lo que quisiera,

no todo lo que siente,

no se atreve a nada porque también está nervioso.


Viajan juntos,

muy unidos,

pero separados,

hasta que llega el momento de separarse definitivamente.


Un beso da él, muy cerca de la boca femenina.

Ella siente,

siente todo en todos sus terminales nerviosos y calla,

pero se va feliz,

feliz porque un hombre grande la tiene en su mente,

en sus pensamientos, en su alma.....





Irma Pavez C.

Febrero 2009

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